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Qué es un auditoría

Qué es un auditoría
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La Auditoría se encarga de comprobar que la contabilidad de una empresa refleja el estado patrimonial, contable  y financiero de forma fiable y verídica. Y por lo tanto si los resultados declarados por una empresa en el ejercicio fiscal correspondiente están ajustados a la realidad. Todo ello en base al marco normativo existente y que determina las actuaciones que las empresas pueden realizar en el ámbito contable y financiero.

Las auditorías han evolucionado mucho debido a la necesidad de que un ente externo a la empresa pueda verificar que la información financiera y contable se ajusta a la realidad. Esto es importante porque en el desarrollo empresarial es habitual que los accionistas, y el mercado en general, no participe de las acciones de la empresa y por tanto no pueda comprobar ni conocer de forma fehaciente la situación real de la empresa en el momento actual. Información fundamental especialmente cuando la empresa cotiza en bolsa o tiene una capitalización importante. Aunque es cada vez más habitual que las auditorías se realicen en empresas de menor tamaño, ya que en realidad su situación accionarial es similar a las de las grandes empresas. Esto es que los accionistas no participan de la gestión real de la empresa.

Tipos de auditorías

Auditorias

Como decíamos el ámbito de la auditoría ha evolucionado mucho debido a las necesidades que han ido apareciendo debido a la evolución empresarial y del mercado en general. En realidad la clasificación del tipo de auditoría tiene un componente de subjetividad importante, ya que es un concepto que aún hoy no está definido completamente. Aquí intentaremos realizar una clasificación tipológica, siendo conscientes de que ésta no es única. Nos ceñiremos a las auditorías empresariales que tienen que ver con el componente financiero y/o contable. En este sentido podemos clasificar las auditorías tal como sigue:

  • Auditoría Externa. Sin duda la más conocida. Se realiza por una agente externo, habitualmente una empresa especializada en este tipo de servicios, cuyo objetivo es certificar el estado financiero, económico y contable de la empresa. El hecho de utilizar un agente externo a la empresa, debidamente certificado, es para verificar de forma independiente la información presentada. De esta forma la empresa pretende hacer un ejercicio de transparencia. Las grandes empresas que cotizan en bolsa están obligadas por ley a realizar este tipo de auditorías. El mercado es muy sensible a la información que estas auditorías plasman en sus informes. Cuando los informes desvelan irregularidades o divergencias en la información contable o financiera el mercado responde de forma muy negativa.
  • Auditoría Interna.  Es la que realiza la empresa internamente. En ella no participan agentes externos a la empresa. En general la importancia de este tipo de auditorias a nivel de mercado es muy limitada. Una auditoria interna difícilmente va a revelar malas praxis a nivel contable o financiero. Sin embargo, este tipo de auditorías puede ser muy importante a nivel interno para verificar que los procesos se están siguiendo de forma correcta o para corregir problema que se detecten. Lo fundamental es que una auditoría interna está bajo el control de la propia empresa. Es por tanto una herramienta de control interno.
  • Auditoría Operativa. En general se trataría de un tipo concreto de auditoría interna. Las auditorías operativas buscan comprobar la eficacia de los métodos y procedimientos internos de una empresa en el desarrollo de su operativa principal. Es fundamentalmente una auditoría de gestión. Debe ser desarrollada por personal técnico cualificado en la operativa empresarial.

Auditorías no financieras

Existen, obviamente, muchos otros tipos de auditoría. Como comentábamos debido al desarrollo de las necesidades a nivel empresarial, pero también público y social. Hoy día podemos encontrar auditorías medioambientales, auditorías web, auditorías de informática, auditorías de prevención, etc. Todas ellas aunque se consideran auditorías entrarían en un concepto más amplio de auditoria. Alejado de los conceptos y objetivos por los cuales se desarrollo la auditoría. En estos conceptos más amplios, la auditoría sería un informe de comprobación de los estados más que de la verificación fiable de la información presentada. En este sentido la auditoría se parecería más a un informe de estado. En lugar de a un informe de comprobación y verificación de la información aportada y presentada. En otras palabras, las auditoría nacen en primera instancia para comprobar que la información financiera de una empresa es exactamente la que publica y esto se hace porque esa información es vital para que el mercado pueda confiar y valorar de forma correcta el estado de la empresa. Esto no es casual, y se debe a que en no pocas ocasiones las empresas tienen fuerte incentivos a presentar información financiera desvirtuada o directamente falsa para mantener el valor de la empresa en bolsa por ejemplo.

En cambio el concepto de auditoría como concepto más amplio no trata tanto de verificar que la información en un campo se correcta y por tanto fiable, más bien es el primer filtro para ver la situación de la información que estudiamos. Es un punto diferencial crucial.

Cuándo es obligatorio realizar una auditoría

Verificar las cuentas anuales y presentar un informe de gestión por parte de los auditores de cuentas es obligatorio en los siguientes casos:

  1. En el caso de empresas que emitan valores negociables en mercados regulados.
  2. Que emitan obligaciones en oferta pública.
  3. Empresas de intermediación financiera, como son las entidades de crédito, las empresas de inversión, las sociedades de bolsa, etc.
  4. Empresas cuyo objeto social tenga que ver con los seguros privados.
  5. Aquellas que reciben subvenciones por cuantías que explicita la ley.
  6. Las empresas que alcancen un determinado volumen de negocio (2,8M €), esto lo marca la ley, también si alcanza un determinado número de empleados (más de 50 de media)

Quién puede ser auditor

quien puede ser auditor

Como hemos comentado el trabajo de un auditor de cuentas es el de verificar que la información contable y financiera de una empresa es correcta. La función por tanto fundamental de un auditor es comprobar que la contabilidad no contiene errores, y sobre todo, no hay fraude en la situación de la empresa. Normalmente el auditor no es una persona exclusivamente, en lugar de ello debido a la enorme cantidad de información que necesita ser comprobada para verificar las cuentas, especialmente de grandes empresas, esta tarea recae en una empresa especializada en auditorías que cuenta con las herramientas técnicas y los recursos de profesionales suficiente para poder abarcar la tarea.

Pa poder ser auditor de cuenta se requiere inscribirse en el Registro Oficial de Auditores de Cuentas (ROAC) perteneciente al Instituto de Contabilidad y Auditoría de Cuentas (ICAC). Para poder acceder al ROAC se necesita superar una serie de exámenes teóricos y prácticos, además de presentar experiencia verificable en una empresa o despacho durante un mínimo de tiempo. Para preparar estas pruebas, que son exigentes, existe formación especializada en auditorías.

 

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